martes, 16 de abril de 2013

Sí A LOS PUEBLOS, NO A LA REFORMA LOCAL DEL PP


Alcaldes y concejales, de todos los partidos políticos, han reivindicado, desde hace años, de forma unánime, la necesidad de actualizar las leyes que regulan las competencias y la financiación de las entidades locales.

Ahora, cuando la sociedad nos demanda el acuerdo y el consenso en torno a cualquier cambio de nuestro modelo de Estado, el Consejo de Ministros ha iniciado la tramitación de un Anteproyecto de reforma local que pone en jaque los fundamentos del municipalismo y con él, la base misma de un modelo que ha garantizado la cohesión social de nuestro país durante los últimos 30 años.


Todos somos conscientes de la necesidad de aplicar el rigor, la austeridad y la eficiencia en la administración de los recursos, pero en ningún caso, estos argumentos se pueden  utilizar como coartada para suprimirlos o encarecer servicios públicos. En lugar de asegurar los servicios mínimos que deben prestar los ayuntamientos se hace que peligren seriamente.


Con esta reforma miles de Alcaldes y concejales, que han sido elegidos por los ciudadanos en las urnas para gobernar en sus pueblos y ciudades, ya no serán los responsables a la hora de tomar las decisiones y gestionar  los servicios  que deberían prestar desde sus Ayuntamientos. 


Los ayuntamientos fueron instituciones clave durante la transición democrática, gobernar desde la cercanía y la proximidad, ha sido la seña de identidad que ha facilitado la profunda transformación y modernización de España durante las últimas décadas. La propuesta del Gobierno de intervenir y vaciar de competencias a una gran mayoría de las Entidades Locales, pone en peligro y hace más frágil nuestra democracia.


Cuando el Gobierno redacta esta propuesta lo hace desde un profundo desconocimiento del papel real que desempeña la estructura municipal  en la vertebración de Estado. Parece ignorar que los servicios públicos, no se pueden valorar exclusivamente por criterios económicos sino también deben evaluarse, con carácter prioritario, por el beneficio social que comportan a  sus usuarios, los ciudadanos. 

La garantía de la cohesión social y territorial ha sido la base de nuestro modelo de Estado constitucional, el gobierno local en los pequeños municipios (el 86,13%, esto es 6.796 ayuntamientos tienen menos de 5.000 habitantes) ha resultado una eficaz forma de facilitar el ejercicio de los derechos de nuestros vecinos, el acceso en condiciones de igualdad a prestaciones y servicios, no importando el lugar donde vivan, combatiendo con ello la despoblación y el desarraigo en el medio rural y promoviendo un desarrollo rural sostenible.

Por todo esto el PSOE solicita la retirada por parte del gobierno del Anteproyecto de Ley para la racionalización y sostenibilidad de la administración local.







10 comentarios:

Anónimo dijo...


Luces y sombrasLa otra mentira de Carrillo 13 comentariosDANIEL SERRANO
El dirigente comunista dejó en la estacada a su compañera y a su hija enferma, en 1939, quedándose en Francia, mientras ellas acababan en un campo de concentración.





En su último trabajo sobre el líder comunista, titulado El zorro rojo, el hispanista Paul Preston llega a decir que Carrillo fue tan dictador como Franco y desvela las falsedades, mentiras y traiciones que jalonan su biografía. Pasa, sin embargo, de puntillas sobre uno de los episodios más turbios, que atañe a su vida privada. Cómo dejó en la estacada a su entonces compañera, Chon (Asunción Sánchez de Tudela), y a la hija de ambos, Aurora, al quedarse en Francia en 1939, mientras ellas acababan en un campo de concentración en Alicante.La identidad de la primera compañera de Carrillo era poco conocida hasta hace unos años.

El propio dirigente comunista contó algo en una entrevista en Informe Semanal (TVE): “Mi primera compañera, con la que empecé a tener relaciones antes del Movimiento de Octubre, se llamaba Chon. Al comenzar la guerra, tuvimos una hija que nació en condiciones muy difíciles porque mi compañera tenía una afección en el corazón muy seria. Al terminar la guerra, mi compañera y mi hija terminaron en el puerto de Alicante. Yo había terminado la guerra en el otro lado, en Cataluña... Y pudieron pasar desapercibidas porque no era mi compañera ninguna persona conocida. El partido consiguió sacar ilegalmente por la frontera a mi compañera y a mi hija, que estaba... la niña estaba muriéndose”.

Lo que no cuenta Carrillo es que él mismo se desentendió de la suerte de Chon y la hija, al quedarse en París, en los meses finales de la guerra, en 1939. Dos testimonios lo apuntan. El de su eterno rival Enrique Líster, antiguo jefe del V Regimiento republicano, que alega que el dirigente comunista se quedó en Francia por “cobardía”, a pesar de que tuvo la oportunidad de viajar a España. Carrillo sostenía que no había sitio en ningún aparato con destino a Alicante, donde estaba Chon. En tanto que Líster afirma que su avión, de 33 plazas, en el que voló el 13 de febrero, iba con 20 asientos vacíos, Sigue..

Anónimo dijo...



Distintas versiones

El segundo testimonio es aún más directo e incluso más imparcial: el de Ignacio Hidalgo de Cisneros, jefe de la aviación republicana, que señalaba que seis aparatos aterrizaron en la Península casi vacíos y Carrillo no movió un dedo por subirse. Lo relata José María Zavala en su libro 1939, la cara oculta de los últimos días de la Guerra Civil. El dirigente comunista optó por quedarse en Francia, sin atender a Chon ni a su hija; y sin participar tampoco en la lucha del Gobierno de la República, que presidía Negrín, contra la rebelión del coronel Casado.

¿Explicaciones? “Me fue materialmente imposible regresar a la zona Centro-Sur”, declaró Carrillo en 1959.“El Partido retrasó mi marcha”, alegó en 1974, entrevistado por Regis Debray y Max Gallo en el libro Mañana España. Y en unas páginas después se escuda en la sarna (“estoy atacado por la sarna... y me fui a París”).

Cuando acabó la contienda con la victoria de los nacionales, la mujer y la hija del líder comunista fueron internadas en el campo de concentración de Albatera por el Gobierno franquista. La pequeña moriría a causa de las enfermedades contraídas allí. Y posteriormente Santiago Carrillo se separó de su mujer.
Según Ricardo de la Cierva, en 1949 Chon abandonó a Carrillo por un tal Muñoz y se fue con él a Cuba. Carrillo se casó entonces con su secretaria, Carmen, que será su pareja estable.

Al final queda para la Historia el juicio de Enrique Líster: “Carrillo da diferentes versiones y busca diferentes causas a su no ida a la zona Centro-Sur: la falta de medios, el Partido, la sarna; todo ello para ocultar la verdadera causa: su cobardía”.

Anónimo dijo...

Y digo yo,de donde se ha escapado este??????

Anónimo dijo...

creo que comentarios como este,dicen muy poco de quien los escribe.
A cuento de que viene esta retahíla de historia sobre Carrillo? Se ha tropezado con un libro del franquismo y quiere que lo gocemos?

Anónimo dijo...

La Memoria Historica, que tanto le gusta algunos remover ahora, esa es la memoria de San Carrillo que se sepa antes de subirlo a los altares, como la traici.on que le preparo a los makis del valle de Aran donde callo prisionero un paisano nuestro y delato a Carlos Monzon jefe de los españoles que cruzaron la frontera, eso lo podeis leer en un libro reciente de una comunista, si alguno le interesa le puedo dar su nombre no lo pongo por no hacerle propaganda gratis.

Anónimo dijo...

El azar quiso que ayer, 14 de abril, día en que se conmemora la II República, familiares, políticos y simpatizantes despidieran emocionados en el cementerio de Paterna los restos mortales de nueve republicanos fusilados en 1940 por la dictadura franquista. Fueron devueltos a una de las 55 fosas comunes que se calculan que hay en el camposanto. “Ninguno murió con un fusil en la mano. Buscaron a los de las ideas, a los que no se doblaban. Ellos mantuvieron entonces los valores que hoy rememoramos”, dijo Matías Alonso, del Grupo de la Memoria Histórica de la fundación Societat i Progrés, durante el acto de despedida.

A pocos metros, perdido entre árboles, está el conocido como el Paredón de España, el segundo del país donde se produjeron más fusilamientos. Unos 2.238 republicanos fueron abatidos a tiros durante los años de la represión en El Terrer. Hijos, nietos, sobrinos de los 12 cadáveres exhumados de la fosa 126 se trasladaron hasta el paredón —que muchos piden que se proteja como monumento a la memoria— en un acto íntimo. Posaron junto a los restos, a pesar de que muchos no han podido ser identificados, y los cubrieron con la bandera tricolor. Allí estaban los descendientes de José Celda, de Ramón Gandia y de tantos otros. “Todo lo que sé es que murieron aquí por defender la libertad y la democracia. ¡Viva la República!”, gritó Batista, que perdió a dos tíos.

Anónimo dijo...

Se ha escrito con frecuencia que Santiago Carrillo en persona ordenó la retirada. Vicente López Tovar lo niega:
- No es cierto que Carrillo diera la orden. Carrillo no intervino para nada. Vino cuando ya nos íbamos a marchar. Estábamos en situación insegura desde hacía seis o siete días y cuando mis oficiales me dijeron que las tropas de Gerona y de Lérida comenzaban a subir hacia la frontera yo di la orden de prepararse para evacuar. Nos vamos antes de que nos cojan. Entonces llegó Carrillo con el jefe del PCE en Francia. Le enseñé el plan. "Comprenderás -le dije- que no quiero atacar. Y me voy". Me dio la mano: "Yo no tengo tiempo de estar aquí. Me voy". Y se fue sin decirme ni sí ni no.

Anónimo dijo...

Amigo te confundites no era Carlos Monzon era Jesus Monzon, la escritora comunista es Almudena Grande, y el libro que habras leido sera !!Ines y las Alegrias¡¡por eso sabes tanto de Santiago Carrilo.

Anónimo dijo...

Invasión del Valle de Arán. Memoria histórica que hay que saber.
Tras la Segunda Guerra Mundial en que la llamada Agrupación de Guerrilleros Españoles que había luchado contra los nazis y participado en la lucha de Francia, se había convertido en un ejército de 10.000 hombres,4 incluida una brigada vasca del PNV.
Este ejército realizó la Invasión del Valle de Arán en la que entre 4.0005 y 7.0006 guerrilleros cruzaron los Pirineos, pero sin llegar a crear un territorio liberado. Esta invasión mal planificada y pésimamente ejecutada, fue desbaratada fácilmente por el Ejército español.
Monzón retornó a Francia, donde sufrió la desautorización de Santiago Carrillo.
El PCE no dio mérito a la invasión del Valle de Arán y comenzó la depuración monzonista. Le convocó a Tolouse donde estaba la dirección comunista para pedirle explicaciones sobre su política en los últimos años.1 De camino hacia Tolouse paró en Barcelona, donde fue protegido por Joventut Combatent, un grupo daba apoyo y cobertura a la rama guerrillera del PSUC. Este grupo había matado al jefe de la Falange de Reus, Camilo Morales Cortés.
Jaume Serra, uno de los líderes de Joventut Combatent, escondió en su casa a Jesús Monzón, perseguido al mismo tiempo por la policía y por los enviados de Santiago Carrillo.
La policía detuvo al grupo que había matado al falangista Camilo Morales y desarticuló a Joventut Combatent. Jaume Serra cayó y la policía registró su casa. Allí encontraron a Jesús Monzón enfermo en la cama. Lo llevaron a la Jefatura de Policía y comprobaron su documentación. La documentación falsificada era tan perfecta que lo dejaron marchar. Cuando estaba saliendo por la puerta hacia la calle, un funcionario que entraba lo reconoció y lo detuvo allí mismo. Lo trasladaron a la cárcel de Bilbao y luego a la de Ocaña.1
Según Enrique Líster si no hubiera sido detenido por la policía lo hubieran ajusticiado al pasar la frontera antes de llegar a la reunión en Tolouse

Anónimo dijo...

Matanzas de Paracuellos





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Vista del cementerio de Paracuellos1 cercano al río Jarama, uno de los lugares donde ocurrieron estos episodios de represión de la Guerra Civil Española, erigido en recuerdo y memoria de los asesinados. Al fondo de la imagen, una cruz blanca de grandes dimensiones, en la ladera del "cerro de San Miguel", es visible desde la proximidad del aeropuerto de Madrid-Barajas.
Las llamadas matanzas de Paracuellos fueron una serie de episodios de asesinatos masivos organizados durante la Batalla de Madrid, en el transcurso de la Guerra Civil Española, y que llevaron a la muerte de varios miles de prisioneros considerados opuestos al bando republicano. Los hechos se desarrollaron en los parajes del arroyo de San José, en Paracuellos de Jarama, y en el soto de Aldovea, en el término municipal de Torrejón de Ardoz, ambos lugares cercanos a la ciudad de Madrid.

Las matanzas se realizaron aprovechando los traslados de presos de diversas cárceles madrileñas, conocidos popularmente como sacas, llevados a cabo entre el 7 de noviembre y el 4 de diciembre de 1936, mientras se enfrentaban las tropas gubernamentales y franquistas2 por el control de la ciudad. Del total de 33 sacas de presos que tuvieron lugar en las fechas citadas, 23 de ellas terminaron en asesinatos: las de los días 7, 8, 9, 18, 24, 25, 26, 27, 28, 29 y 30 de noviembre y las del 1 y el 3 de diciembre. Entre el 10 y el 17 de noviembre no hubo extracción alguna, y desde el 4 de diciembre cesaron.3

Los convoyes mencionados fueron desviados hacia los lugares del arroyo San José, en la vega del río Jarama, y a un caz o canal de irrigación fuera de uso, en la vega del río del Henares donde miles de prisioneros fueron asesinados. Entre ellos se encontraban militares que habían participado en la sublevación o que no se habían incorporado a la defensa de la República,4 falangistas, religiosos, militantes de la derecha, burgueses y otras personas que en su inmensa mayoría habían sido detenidas por ser consideradas como partidarias de la sublevación, y custodiadas sin amparo legal ni acusación formal.

Los presos extraídos de las prisiones lo fueron con listas elaboradas y notificaciones de traslado o libertad con membrete de la Dirección General de Seguridad y, en ocasiones, firmadas por Segundo Serrano Poncela, el delegado de Orden Público de la Consejería de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid. La Presidencia de la Junta de Defensa la ocupaba el general José Miaja Menant, y la Consejería de Orden Público estaba encabezada por Santiago Carrillo Solares. Posteriormente, como se ha dicho, los presos que figuraban en las 23 sacas citadas fueron fusilados de manera sumaria por milicias pertenecientes a las organizaciones obreras.